¿Por qué un desarrollo a nivel local?
En términos generales, la creación de un Estado de bienestar podría ser la justificación. Pero, ¿Cuál es la naturaleza de ese Estado de bienestar? La naturaleza del Estado de bienestar consiste en ofrecer algún tipo de protección a las personas que sin la ayuda del Estado puede que no sean capaces de tener una vida mínimamente aceptable según los criterios de la sociedad moderna. La idea fundamental gira en torno a la interdependencia entre los seres humanos. Pero no es sólo un asunto de intercambio, sino que también incorpora la producción, la creación de instituciones que hagan posible y duradero el intercambio. Esto requiere una confianza mutua, ante todo basada en la generación de credibilidad en torno a las personas, lógicamente sustentada por instituciones que las avalen. Lo que entonces aporta el Estado es un apoyo básico para que no se caiga en la pobreza. El Estado de bienestar impide que alguien llegue a un estado de existencia que se podría calificar de vergonzoso en la sociedad moderna.
Pues bien, el Estado de bienestar, evolucionó lentamente y se ha producido un cierto consenso sobre estas garantías básicas, de manera que el ser humano pueda confiar en la ayuda de los demás. En función de la gravedad de las circunstancias, esta ayuda puede ser mayor o menor, es algo que también depende de una serie de circunstancias.
La idea subyacente del Estado de bienestar, en cierto sentido, es la de una sociedad interdependiente, donde la idea de la responsabilidad esté ampliamente compartida. Ideal en este escenario la creación de organizaciones que faciliten un escenario semejante.
Hoy, podríamos pensar en las Agencias de Desarrollo Económico Local –ADEL- como una alternativa. Pero podría asaltar la duda sobre la real posibilidad de la replicabilidad de un modelo de desarrollo, que como este, parta de lo local imitando lo sucedido con modelos implementados en otras áreas. ¿Cómo no creer en ello, si solo nosotros tenemos el conocimiento de las características de la Región? Los involucrados en primera instancia debemos concertar y conducir la promoción de nuestro propio desarrollo.
En contraposición, podríamos pensar dejar los procesos de desarrollo económico al azar, preferimos sustentarnos en procesos claves, como son: Orientación hacia producciones que valorizan las potencialidades locales; Creación de condiciones de acceso a las oportunidades de financiamiento; Mejoramiento de la calificación del mercado del trabajo y Generación de un sistema infraestructural de soporte.
Todo esto necesita un esfuerzo organizado y coordinado, para que el conocimiento de la realidad y de las necesidades locales se transforme en valorización económica, en capacidad técnica para promover empresas y oportunidades de ingreso y empleo y en la constitución de mecanismos de desarrollo que se basen sobre el consenso democrático y que sean la respuesta sin exclusiones a las necesidades de la población.
Este esfuerzo organizado, se concretiza, en las Agencias de Desarrollo Económico Local -ADEL. , donde los protagonistas locales en forma concertada y autónoma toman decisiones sobre propuestas e iniciativas de desarrollo económico autosostenido, aseguran al mismo tiempo las condiciones técnicas para viabilizarlas y la movilización de recursos requeridos, con el objetivo de brindar oportunidades de acceso al circuito productivo, al conjunto de la población y en particular a la más excluida.
Las ADEL así definidas, hacen parte de la estrategia para la promoción de un DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE a nivel local, en tanto articulan capacidades e instrumentos válidos para viabilizar mecanismos de ejecución nacional, de actividades de cooperación a nivel local, concertados para la planificación, la asistencia técnica, la ejecución y canalización de recursos financieros nacionales e internacionales.
Por todo esto parece que la mejor manera de empujar el proceso de desarrollo sea a partir de lo local, involucrando todas las fuerzas vivas económicas, institucionales y sociales que operan a este nivel, que tienen el conocimiento de las características del área, representan la dinámica social, institucional y económica, y que pueden determinar las prioridades y las acciones más oportunas.
En otras circunstancias, una política manejada por uno solo de estos actores puede tener la ventaja -en algunos casos- de ser eficaz, pero evidentemente no eficiente, debido a la carencia de coordinación y de interacción.
El desempeño empresarial depende de la competitividad de sus regiones y por extensión de la del país. La supervivencia, rentabilidad y crecimiento de las empresas están relacionas con su entorno. Este entorno favorable depende de varios factores, como la presencia de mano de obra calificada, la existencia de infraestructura física y tecnológica adecuada, y la disponibilidad de recursos naturales, entre otros. Es aquí donde aparece el concepto de clusters, industrias relacionadas generadoras de riqueza en una región, como mecanismo esencial para el desarrollo regional, en oposición a industrias aisladas.
El Concejo Nacional de Competitividad aprobó unos lineamientos generales, que se pueden resumir en una visión, un marco conceptual y unos pilares de acción. La visión dice que: “En 2032 Colombia será uno de los tres países más competitivos de América Latina y tendrá un elevado nivel de ingreso por persona, equivalente al de un país de ingresos medios altos, a través de una economía exportadora de bienes y servicios de alto valor agregado e innovación, con un ambiente de negocios que incentive la inversión local y extranjera, propicie la convergencia regional, mejore las oportunidades de empleo formal, eleve la calidad de vida y reduzca sustancialmente los niveles de pobreza” (CNC, sesión del 3 de julio de 2007).
El marco conceptual establece que el objetivo de la política de competitividad es lograr la transformación productiva del país. Un país puede aumentar el valor de su producción por tres vías: produciendo más (aumentando la productividad), produciendo mejor (aumentando la calidad) o produciendo nuevos productos (transformación productiva). Aunque, en general, ninguno de esos tres frentes puede ser despreciado, Colombia debe hacer un esfuerzo relativo mayor en el tercero, ya que prácticamente ha agotado las fuentes de crecimiento en los dos primeros.
Trabajamos desde una perspectiva de desarrollo local como vía importante para avanzar en procesos de desarrollo humano a partir del fortalecimiento de las oportunidades y capacidades de ciudadanos que comparten un territorio. El territorio entendido como un espacio social, físico, pero también económico, antropológico, cultural y ambiental, con valores compartidos, para constituir un sentido de pertenencia entre sus habitantes. Es por esto que invitamos a nuestros conciudadanos del Valle, Chocó y a toda la ecorregión eje Cafetero, a trabajar unidos por el Desarrollo Económico con Equidad Social, parafraseando al escritor, cuentista, ensayista, dramaturgo, novelista, poeta y periodista Gonzalo Arango nacido en Andes – Antioquia,
Una mano
más una mano
no son dos manos
Son manos unidas
Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo
no esté en pocas manos
sino en todas las manos